Este filósofo tiene una mala fama debido a la campaña que lanzó contra él la Iglesia Católica, que incluyó toda su obra en su famoso índice de libros prohibidos.

El gran pecado que cometió Nicolás de Maquiavelo fue convertir la filosofía y la ciencia política en una rama del saber independiente de la ética y la religión. Su obra más conocida es El Príncipe, y no es nada raro encontrarla en las bibliotecas de muchos de los personajes más conocidos de la historia. Reyes, presidentes, generales, empresarios y políticos han buscado en sus páginas la fórmula del éxito a lo largo de todos estos siglos.

Esta obra supuso el divorcio entre la política y la religión y la ética. El Príncipe no nos habla de cómo ser el gobernante ideal, nos habla de cómo obtener el poder y como conservarlo. No se para a discurrir sobre la moralidad de los actos del gobernante, simplemente se limita a describir cómo funciona la sociedad y como puede reaccionar esta ante las diversas elecciones que pueden tomar sus dirigentes. Describe las cosas como son y no como deben ser.

Maquiavelo piensa que los hombres no son en sí ni buenos ni malos, pero que en la práctica tienden a actuar con maldad. Es por ello por lo que insta a los gobernantes a no tener confianza en sus súbditos y los invita a tener siempre en cuenta las peores facetas de estos. Defiende que contra males extremos hay que aplicar medidas también extremas.

El capítulo más controvertido del libro es el XV, en el que habla de las cualidades por las que los gobernantes son aclamados o criticados. Aquí insta a los príncipes a no preocuparse en incurrir en la infamia de aquellos vicios que le pueden mantener en el poder y a tener cuidado con los comportamientos que, pareciendo virtuosos, le pueden costar la ruina.

Este libro es producto de su entorno y de su tiempo. Fue escrito en una Italia fragmentada en pequeños reinos, ducados y repúblicas que, aparte de guerrear entre sí, debían protegerse de las agresiones de franceses, españoles y alemanes. Dentro de estos pequeños territorios también había importantes familias que se disputaban entre ellas el poder. Todo esto sumado a un pueblo orgulloso que en no pocas ocasiones se levantaba contra sus gobernantes creó un caldo de cultivo ideal para que surgiese una figura como la de Maquiavelo, el cual se inspiró en personajes de la época como Fernando el Católico o César Borgia para escribir su libro. La propia creación de El Príncipe fue un intento del autor por acercarse a los poderosos, pues tras años de haber servido fielmente a la República Florentina, Maquiavelo se vio en la necesidad de congraciarse con los Médici, recién reaseantados como duques. Este libro fue un presente que les hizo. Pero de poco sirvió, pues cayó en saco roto y Maquiavelo fue expulsado de Florencia para siempre.